La plata ha pasado más de una década viviendo bajo un techo pesado. Tiene una línea de tendencia descendente a largo plazo que se remonta a la era posterior a la crisis financiera. Cada intento de ruptura desde 2008 ha sido rechazado por esa misma resistencia inclinada.
Durante gran parte de los últimos años, el dólar estadounidense ha sido la fuerza dominante en los mercados globales. En 2022-23, las agresivas subidas de tipos de la Reserva Federal y las olas de aversión al riesgo a nivel global impulsaron al dólar cada vez más alto. El DXY se mantuvo en la zona de los 100 bajos, y cada discurso de la Fed o dato de IPC movía el mercado. Era una operación que simplemente seguía funcionando.
El escenario de la semana pasada estuvo marcado por el fin del cierre del gobierno de EE. UU., que duró 43 días, y por el tono cauteloso de los bancos centrales.
Durante dos años, el ascenso del dólar frente al yen ha sido una de las mayores historias en el mercado FX, impulsado por una enorme brecha de tipos de interés entre EE. UU. y Japón. Esa brecha hizo que vender yenes fuera casi una decisión automática. Pero ahora, las cosas se sienten…
El dólar estadounidense ha sido la fuerza dominante en los mercados globales durante gran parte de los últimos años. En 2022-23, las agresivas subidas de tipos de la Fed y varias olas de aversión al riesgo global impulsaron al dólar cada vez más alto. El DXY se mantuvo en la zona de los 100 bajos, y cada discurso de la Fed y cada dato del IPC movían el mercado. Era una operación que sencillamente seguía funcionando.